martes, 26 de enero de 2010

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No se que me pasa, ni porque repentinamente recurro a los subterfugios que son los renglones, pero no puedo aceptarlo, asumirlo, no puedo manejarlo de ninguna manera plausible.
Cuando haces todo para un excelente, y los resultados más que decepcionantes terminan doliendo, hiriendo, dejando cicatrices insalvables, incorregibles; termino al borde del limite en el que hoy escribo ya casi comoda.
Estoy cansada, y solo puedo indicar, como punto final, que aun extenuada la única seguridad, es que no puedo dejar de esperar.
Por eso escribo, para dejar esto aclarado, con la repentina esperanza que se lea. Que se entienda. Y que de una vez por todas se llame a la cordura y rearme esta historia, que desintegro la mia propia.







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domingo, 24 de enero de 2010

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A veces no hay palabras ni citas ingeniosas que resuman con claridad lo que sucedió ese día. A veces haces lo correcto, todo a la perfección y aún así sientes que fracasaste. ¿Tenía que terminar de ese modo? Desde un principio, ¿se podría haber hecho algo para evitar la tragedia?
89 homicidios en una granja porcina.
Las muertes de Mason y Lucas Turner elevan a 91 la suma de vidas apagadas.
Kelly Shane regresará a su hogar e intentará recuperarse... para revincularse con su familia pero nunca volverá a ser una niña.
William Hightower, quien dio su pierna por este país, entregó el resto de su humanidad para vengar el homicidio de su hermana.
Eso convierte en 93 las vidas alteradas... sin contar las de familiares y amigos de un pueblito en Sarnia, Ontario quienes creían que los mounstros no existían hasta que supieron que vivían con uno.
¿Y mi equipo?
¿Cuántas veces más podrán mirar en el abismo?
¿Cuántas veces más antes de que ni siquiera puedan recuperarse para lo que requiere este trabajo?
Como dije, a veces no hay palabras... ni citas ingeniosas que resuman con claridad lo que sucedió ese día...
A veces el día simplemente... llega a su fin.









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