No se que me pasa, ni porque repentinamente recurro a los subterfugios que son los renglones, pero no puedo aceptarlo, asumirlo, no puedo manejarlo de ninguna manera plausible.
Cuando haces todo para un excelente, y los resultados más que decepcionantes terminan doliendo, hiriendo, dejando cicatrices insalvables, incorregibles; termino al borde del limite en el que hoy escribo ya casi comoda.
Estoy cansada, y solo puedo indicar, como punto final, que aun extenuada la única seguridad, es que no puedo dejar de esperar.
Por eso escribo, para dejar esto aclarado, con la repentina esperanza que se lea. Que se entienda. Y que de una vez por todas se llame a la cordura y rearme esta historia, que desintegro la mia propia.
,,,
martes, 26 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Save me, like the rain saves the rainbow.
ResponderEliminar